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Aviso

Constelaciones Familiares

¿Qué es lo que hace que la hija de un alcohólico tenga una probabilidad del 75 por ciento de casarse con un hombre que también sufre de adicciones? ¿Por qué un padre se vuelve violento con su familia? ¿Qué es lo que sucede en nuestro interior a la hora de elegir una pareja determinada?

La respuesta a estas preguntas está en nuestro sistema familiar. Se le llama sistema puesto que cada miembro tiene una función específica en relación al actuar de los otros miembros. Podemos, entonces, comprender que si alguien actúa de determinada forma los demás tendrán una reacción específica.

Tomaremos el caso de una paciente a quien cambiaré el nombre como forma de respeto. Mariana llevó a su hija de 9 años a consulta debido al mal comportamiento que ésta había mostrado desde hacía un par de semanas. Se mostraba grosera y en franca actitud de altanería hacia Mariana específicamente. Al indagar acerca del sistema me encontré con que el padre de la niña las había dejado para casarse con otra persona. La pequeña lo veía pocas veces incluyendo su cumpleaños el cual “coincidentemente” había pasado también hacía un par de semanas. Por intuición indagué acerca de los eventos sucedidos durante la fiesta de la niña y me encontré con que el padre había faltado por primera vez a la celebración. Mariana estaba sumamente molesta por ello. Me pude haber quedado con esa versión de la historia y compadecerme de mi paciente pero parte de mi trabajo como psicólogo es el buscar aquello que la paciente no me esta diciendo. Resultó que un día antes el padre había mantenido una conversación telefónica con Mariana en la que pelearon y ella le pidió que no fuera a la fiesta al día siguiente. Para empeorar las cosas, durante la fiesta, Mariana dijo a su hija que ellas dos estaban bien solas y que no lo necesitaban. La niña hizo como si no le importase pero secretamente, lejos de enojarse con su padre, enfocó su cólera en su madre por que esas palabras la hirieron profundamente.

Ese es un error muy común en mujeres divorciadas. Transmiten su propio rencor a los hijos quienes tarde o temprano volcarán su enojo precisamente en contra de ellas. Esto sucede independientemente de la veracidad en las palabras de la madre puesto que el hijo necesita tener una figura paterna saludable incluso si esta desapareció completamente.

Esto es un claro ejemplo de la interacción de los miembros de un sistema y del efecto que tienen sobre los demás. Si lo vemos de esa forma tanto el alcohólico como su pareja tienen una función en relación con el otro. Igualmente sucede con la violencia intrafamiliar, la infidelidad, el don juanismo e incluso la sexualidad que decidan ejercer los hijos de determinada familia. Pero la cosa no para ahí, este efecto viene muchas veces desde los abuelos o varias generaciones atrás.

Con esto no quiero decir que deberíamos culparlos a ellos o a nuestros padres por nuestra forma de ser y las elecciones que hacemos en el transcurso de nuestras vidas. Debemos responsabilizarnos de nuestros actos y de la forma en la que nos sentimos hacia nosotros mismos y la vida en sus diferentes aspectos.

Es verdad que pudimos haber sufrido muchas injusticias en nuestra infancia pero si comprendemos que aquellos quienes nos lastimaron fueron a su vez heridos también ampliaremos nuestra perspectiva y habremos dado un gran paso hacia la sanación emocional.

La realidad de que somos victimas de victimas es una de los conceptos más importantes de las Constelaciones Familiares, tema central de este artículo. Hay muchos mitos y realidades acerca de las ellas. Lo cierto es que el individuo que decide trabajar consigo mismo mediante este tipo de herramienta terapéutica se encontrará con factores sorprendentes cuya mera aparición es lo que ha despertado la imaginación de muchas personas que al transmitir su experiencia de boca en boca despiertan la curiosidad de propios y extraños.

Este método terapéutico fue desarrollado por el Alemán Bert Hellinger y consiste principalmente en elaborar una especie de psicodrama. Esto quiere decir que la persona que va a consultar cierta problemática de su vida representará a su familia (o a la problemática misma en caso de que no tenga consciencia de una relación determinada con algún familiar) con los demás asistentes a la sesión.

De esta forma las personan se van moviendo con ayuda del facilitador, del consultante mismo o por iniciativa propia hasta llegar a una imagen de solución que tendrá tal efecto en el individuo que será como una semilla sembrada en su interior que irá germinando en los diferentes aspectos de su vida en los que alguna problemática se había venido manifestando. En el caso de Mariana la imagen de solución estuvo en tomar en su corazón a su propio padre quien también había estado ausente en su propia vida a la vez que comprendía que estaba actuando hacia su hija justamente como su madre lo había hecho con ella. Todo rencor esconde una gran tristeza y su caso no era la excepción. Se había buscado una pareja que le hiciera precisamente revivir aquella vieja herida dejada por el abandono de su padre y, al no ser consciente de ello, lo estaba transmitiendo a su hija.

Resulta muy bello el ver el rostro iluminado de las personas cuando descubren mediante una Constelación Familiar algún embrollo familiar en el que estaban participando activa, pero inconscientemente. He constatado que todo tiene su causa en el amor. Ya sea en la carencia o en la exageración del mismo porque ambas cosas resultan dañinas. Las personas psicológica y emocionalmente saludables viven un libre fluir del amor en sus corazones y este viene desde sus padres a ellas. Para que esto suceda no es necesario haber vivido una infancia enteramente feliz, de hecho, esto no existe pues los padres siempre lastimarán de alguna forma a los hijos. Más bien quiero decir que han visto el actuar de sus padres hacia ellos desde otro contexto y no en una posición infantil llena de reproches por que no fueron perfectos. Incluso aquellos pacientes que han recibido algún abuso físico o psicológico encuentran altamente enriquecedor el restablecer ese flujo de amor en sus corazones por su propio bien y el de las personas que les rodean. Sin embargo, por increíble que parezca, para muchas personas es más fácil seguir sufriendo que hacer algo al respecto pues han aprendido a tomar alguna ventaja del comportarse como victimas y algunas veces les cuesta renunciar a ello.

  • Arturo Sánchez Luna
  • Psicólogo y Constelador Familiar
  • Director Cesiste



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